jueves, 26 de noviembre de 2015

Rajoy y yo, tenemos una cosa en común.

Sí, nunca pensé que eso sería posible, pero acabo de descubrir que Rajoy y yo tenemos una cosa en común. Ambos tenemos un hijo de 10 años.

Y creo que ahí terminan todas nuestras semejanzas.

Hace un par de días, padre e hijo protagonizaron esta escena en un plató de radio:



Mi hijo también puede resultar un poco repelente de vez en cuando, y suele contestar lo que piensa, cuando dice que algo le gusta, es que le gusta. Pero es cierto que ya domina bastante el lenguaje como para expresar su disgusto con algo de manera respetuosa y suave. No creo que nunca dijera de nada (y sobre todo de nadie) que es "una basura" (pero bueno, tampoco nos lo oye decir a los adultos de casa, jamás).

Aun así, y todos los que tengan hijos lo sabrán, en cualquier momento un chiquillo la puede cagar, y generalmente eligen los momentos o lugares más inapropiados para eso. Por ese motivo, no pienso entrar aquí a juzgar si ese chaval está bien o mal educado, aunque admito que tengo bastantes prejuicios sobre la clase de valores que priorizan sus padres.

Lo que sí que me choca, y bastante, es la reacción del padre ante la cagada del hijo. No, efectivamente, no le ha partido el cuello, hasta leo en los medios de comunicación que fue una "colleja cariñosa" (fueron dos, realmente). Yo, sinceramente, no le veo nada cariñoso a ese acto. Ni constructivo, ni pedagógico, ni aceptable, ni mucho menos respetuoso. ¿Te imaginas que en lugar de ser el hijo es la mujer? ¿Te parecería "cariñoso"?

Y esa es la única reacción del que se supone que es su educador y referente, ni siquiera le dice algo como "oye, esto que acabas de decir es muy incorrecto, ya podrías ir pidiendo perdón a quién has podido ofender". Para su defensa, quizás lo haya hecho luego, pero sinceramente, apostaría a que no.

En resumen, presenciamos aquí a un chaval que con un comentario humilla a un hombre, y un padre que con su gesto humilla al chaval. Pero ninguno de los "humilladores" repara su cagada. Pero parece que a nadie le choque eso. Es más, seguro que en breve veremos en nuestro muro de Facebook alguna imagen de tipo:


Pero tengo ganas de gritar que NO. Me gustaría más ver esto: 



Ni ese niño, ni el tuyo ni el mío necesitan collejas, lo que necesitan son modelos sanos, valores, empatía, respeto, cariño, dedicación. Eso es más complicado de ofrecer que una colleja, por "cariñosa" que sea. Precisa tiempo, paciencia, precisa incluso cambiar algunos hábitos a veces. Algunas collejas seguro que tienen resultados inmediatos, la educación de verdad precisa mucho más tiempo pero sus resultados son durables, y no se basan en el miedo sino en los valores.

Enfin, si algo positivo hay en este vídeo es que Rajoy dice una verdad ! Cuando el locutor le manda el zasca al niño diciendole "pues no voy a votar a tu padre", nuestro presidente le contesta "con toda la razón". Y TANTO. Yo tampoco voy a votar a tu padre, chaval, pero no porque hayas hablado de manera muy poco respetuosa, sino porque me gustaría ver por una vez a alguien que gobierne de verdad para los españoles. Todos ellos.