viernes, 2 de octubre de 2015

El día en que mi hijo NO toleró un insulto racista

Como todos los padres, intento educar a mis hijos lo mejor que puedo, y sobre todo enseñarles los valores que me parecen importantes para que sean hombres buenos, honrados y felices. 

Como todos los padres, algunas cosas las hago bien, y otras, menos, pero tampoco quiero ser una madre perfecta, que horror debe ser que tu madre sea perfecta. 

Pero ayer fue uno de esos días en que mi corazón de mamá se llenó de orgullo por lo que me contó mi hijo (y también sus compañeros).

Volvió a casa explicando que en la hora del recreo del comedor, mientras estaban jugando un grupo de amigos, una niña le gritó un insulto racista a un niño cuya piel tiene el precioso tono que le dio el generoso sol Dominicano. Ese niño, es amigo de mi hijo, y el insulto, obviamente, le partió el corazón... ¿cómo podría entender un niño de 10 años que se le insulte a causa del color de su piel?

Siempre les explico a mis hijos, que cuando ven una injusticia muy grande y se quedan callados, y no actúan, entonces, son cómplices de esa injusticia, todos nos tenemos que echar una mano, es una obligación moral defender a quien vemos sufrir una injusticia. Y parece que mi hijo mayor se acordó de este mensaje, porque según sus compañeros, saltó a defender a su amigo, "sin las manos, sin insultar, pero se lo dejo claro clarito a la niña", y luego, fue a comunicárselo a un adulto. 



Fue el único que reaccionó, pero sus amigos quedaron admirativos, estoy segura que después de ver que era posible hacer algo frente a esas palabras intolerables, muchos de ellos también serán capaces de reaccionar la próxima vez que oigan alguna barbaridad de esas. 

Ese fue uno de los días en el que cuando entras en la habitación de tu hijo antes de acostarte piensas "te estás haciendo un hombre de verdad, algo habré hecho bien" y recuperas un poquito de esperanza en la humanidad. 

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