lunes, 5 de octubre de 2015

El día en que tuvimos unas vacaciones ecológicas con los niños

No siempre es fácil decidir adónde irnos de vacaciones con los niños. Queremos un sitio con descanso, pero con actividades, adaptado para los niños, pero también para los mayores, en un lugar dónde poder hacer escapaditas chulas, pero sin masa turística...

Este año, encontramos un sitio que reunía todos estos requisitos. Fuimos a Vinyols Camp, un camping ecológico en Vinyols i els Arcs, muy cerca de Cambrils, Salou y Tarragona. 

Se trata de un camping donde puedes acampar o alojarte en casitas de madera. Nosotros somos demasiado comodones para la tienda de campaña y optamos por una casita de madera, con dos habitaciones, cocina-comedor y una terracita ideal para las comidas.



En el camping, además de los alojamientos, hay una granja con animales, una piscina para peques y mayores, una zona de juegos, un restaurante, un pequeño lago con ranas y renacuajos, un huerto ecológico y muchos árboles. 




La granja con animalitos, sin lugar a duda, es lo mejor del camping para los niños. Cada mañana y cada tarde se puede ir a darles de comer. Nuestros 2 peques (7 y 10 años) se levantaban solitos por la mañana para no perderse el momento.



Sentarse en la terracita con un café y ver a los chicos llegar con una gran sonrisa, los pies llenos de barro y mil historias que contar, no tiene precio.



Durante el día, te puedes cruzar con las ocas, las ovejas, alguna gallina y las dos cerditas correteando por el camping. También te puedes acercar al caballo y al burro, que suelen estar atados a un árbol, ah, y a la perra del camping, el ama incontestable del lugar.



Cada tarde, el camping organizaba alguna actividad para todos : recoger higos, vuelta en el carro del caballo, gincana, talleres, etc.

Nosotros estuvimos una semana allí, a principios de septiembre. Disfrutamos mucho del camping, pero también hicimos algunas escapadas :

Delta del Ebro 

Fuimos primero a Deltaventur, es un parque de multiaventuras, donde puedes hacer escalada, tiro con arco, puentes tibetanos, tirolina (la tirolina es una pasada) y quads (pero cuando fuimos nosotros, estaban estropeados).



Nos llevamos el picnic y comimos allí, pasamos un día en grande tanto los peques como los mayores. Lo mejor de todo, el monitor hiperactivo y simpatiquísimo que nos atendió (Antoni).


Cuando acabamos (un poco reventados) subimos a un barco de esos que te dan un paseo por el Ebro después de llenarnos el estómago de pastissets de boniato.

Coves de l'Espluga

Una visita muy chula que recrea un recorrido por la vida de los hombres prehistóricos dentro de una larguísima cueva. La visita es con guía, es muy amena y a los chicos les encantó. Para los aventureros, también hay una ruta-aventura por el río subterráneo de la cueva.

Después de la visita nos dimos una vueltecita para ver el lugar de donde sale el río de la cueva



Salou

Fuimos a cenar un día, conseguimos no arruinarnos cenando pizza, luego nos esforzamos en subir los niveles de colesterol y azúcar con un escandaloso gofre después de gastarnos uno cuantos euros en una sala de recreativas



Tarragona

Pasamos un día entero allí, y nos enamoramos de esa ciudad, preciosa e ideal para callejear.



Cuánta historia junta, y qué bien conservado y organizado todo. Fuimos al centro de información turística nada más llegar, nos dieron un plano y nos indicaron la ruta romana. Es muy práctico porque todo está juntito en el centro histórico.



A pesar de la lluvia, los niños aguantaron como campeones. Eso sí, acabaron reventados.



Parc Samà
Está muy cerquita del camping. Es un jardín botánico con plantas y animalitos, lago y cascada. Pasamos allí una mañana y nos comimos el pic-nic entre patos y pavos reales



Fueron unas vacaciones completitas, pero también relajantes, y todos los pasamos muy bien. Posiblemente repitamos la experiencia de este camping, ¡aunque sea para una escapadita de finde!


viernes, 2 de octubre de 2015

El día en que mi hijo NO toleró un insulto racista

Como todos los padres, intento educar a mis hijos lo mejor que puedo, y sobre todo enseñarles los valores que me parecen importantes para que sean hombres buenos, honrados y felices. 

Como todos los padres, algunas cosas las hago bien, y otras, menos, pero tampoco quiero ser una madre perfecta, que horror debe ser que tu madre sea perfecta. 

Pero ayer fue uno de esos días en que mi corazón de mamá se llenó de orgullo por lo que me contó mi hijo (y también sus compañeros).

Volvió a casa explicando que en la hora del recreo del comedor, mientras estaban jugando un grupo de amigos, una niña le gritó un insulto racista a un niño cuya piel tiene el precioso tono que le dio el generoso sol Dominicano. Ese niño, es amigo de mi hijo, y el insulto, obviamente, le partió el corazón... ¿cómo podría entender un niño de 10 años que se le insulte a causa del color de su piel?

Siempre les explico a mis hijos, que cuando ven una injusticia muy grande y se quedan callados, y no actúan, entonces, son cómplices de esa injusticia, todos nos tenemos que echar una mano, es una obligación moral defender a quien vemos sufrir una injusticia. Y parece que mi hijo mayor se acordó de este mensaje, porque según sus compañeros, saltó a defender a su amigo, "sin las manos, sin insultar, pero se lo dejo claro clarito a la niña", y luego, fue a comunicárselo a un adulto. 



Fue el único que reaccionó, pero sus amigos quedaron admirativos, estoy segura que después de ver que era posible hacer algo frente a esas palabras intolerables, muchos de ellos también serán capaces de reaccionar la próxima vez que oigan alguna barbaridad de esas. 

Ese fue uno de los días en el que cuando entras en la habitación de tu hijo antes de acostarte piensas "te estás haciendo un hombre de verdad, algo habré hecho bien" y recuperas un poquito de esperanza en la humanidad.