viernes, 18 de septiembre de 2015

El día en que me entraron ganas de meter collejas : crianza respetuosa NO es dejar de educar.

Está muy de moda hablar de crianza o educación respetuosa/positiva/con_apego/consciente/loquesea.

Llevo 10 años criando a tiempo completo a uno, luego dos pequeños humanos de sexo masculino, movilidad alta y belleza indiscutible (así, como para demostrar mi gran objetividad :P) y desde antes  de que nacieran ya sabía que los iba a educar con respeto, con cariño, sin violencia, algo bastante evidente cuando a ti mismo te han educado así.

Pero últimamente, me he cruzado con algún que otro padre que me ha dejado boquiabierta y ojiplática viéndoles hacer auténticas barbaridades en nombre de la crianza respetuosa, despertando el deseo de administrarle (respetuosamente) al padre o madre una buena colleja.


¿Qué es, y qué no es la crianza positiva? Este es mi modesto punto de vista:

Priorizar las necesidades del niño: 


Sí: Está claro que si acabas de tener uno de esos pequeños seres que necesitan de manera constante teta/brazos/consuelo/teta/aseo/teta/brazos/teta y piensas que vas a seguir viendo series tranquilamente echado en tu sofá, comiendo con ambas manos o duchándote cuándo quieras, no estás siendo realista (o eres noble/rico y tienes un equipo de cuidadoras para servirte). Cuando decides acoger a un peque en tu hogar, vas a tener que cambiar de prioridades y adaptar horarios, curro, salidas, y básicamente todo lo que solías hacer en un día normal.

No: Eso tampoco significa que tengas que volverte esclav@ y sirviente de ese pequeño ser más o menos mocoso. Si te olvidas de ti mism@, si no te las apañas para tener ese momento para ti, si no te organizas alguna salida o actividad que te guste a ti, pues bueno, te podrás ganar la medalla de padre o madre más entregad@, pero de nada te servirá si no eres un padre/madre feliz.

Cuando veo: a padres y madres que en el camino de la crianza se olvidaron seguir siendo ellos mismos y luego les reprochan a sus hijos "yo, que lo sacrifique TODO por ti, como puedes....". Pues...  visualizo una colleja.

La confianza


Sí: creo que es importante ser sincero con los niños, primero porque ellos no son imbéciles, y segundo porque es la única manera de pretender que ellos lo sean contigo.

No: tus hijos NO te dirán siempre la verdad, hagas lo que hagas. ¿Acaso tú no mientes nunca? Cuando tu peque te asegure que claaaaro que se ha lavado los dientes, con un trozo de lechuga colgando entres dos incisivos, seguramente, no lo ha hecho. Y cuando te explique que TODA la culpa era de otro, que él es totalmente inocente y no se merecía el castigo del cole, posiblemente sea necesario matizar un poco. Y no lo va a hacer con mala intención, él es un niño, su mundo tienes otras dimensiones y el centro de su mundo es él.

Cuando oigo: a padres incapaces de darse cuenta de que la versión de su hijo no es la única aceptable y defendiendo hasta la muerte que "si mi hijo ha dicho que eso ha sido así, es que ha sido así, diga lo que diga el resto del mundo". Pues...  visualizo una colleja.

Tomar decisiones


Sí: para aprender a ser responsables, los niños deben ir tomando poco a poco sus propias decisiones. También deben equivocarse en sus decisiones y asumir las consecuencias.

No: un niño no puede decirlo todo. Ser capaz de decidir también significa hacerse responsable de las consecuencias de tal elección. Tu peque por ejemplo es capaz de elegir su camiseta para hoy, o decidir que no quiere más puré. Pero no puede exigir que le compres ESA camiseta, ni pretender que le prepares otra cosa para comer porque el menú de hoy no es de su agrado.


Cuando oigo conversaciones como:
- ¿Pero entonces qué quieres para merendar? ¿Una manzana?
- (a ver, voy a morderla un poco y la dejo) NO
- Vaya ¿Un yogur?
- (lo abro pero al final no lo quiero) NO
- ¿Un petit suisse?
- (pues este lo voy a tirar en el suelo) NO
- ¿Una galletita?
etc...
Pues... visualizo una colleja.

La libertad, y sus límites


Sí : tu pequeño necesita descubrir el mundo y eso no se puede hacer en un ambiente excesivamente rígido y estricto concebido por y para adultos medio maniáticos. Adaptar el entorno de tu hijo a su edad es una buena idea para una convivencia feliz.

No: eso no significa que su necesidad de descubrir cosas justifique que se le permita hacer TODO lo que quiera sin ningún tipo de límites, pasándose por el forro las normas y/o valores del hogar e incluso poniendo en peligro su integridad (o la de otros).

Cuando veo: a padres cuyo principio número uno parece ser no pronunciar nunca la palabra NO (o no asegurarse de que la cumplan) y a niños arrancando hojas de libros sin que nadie se inmute, subiéndose sobre una mesa de cristal o paseándose con unas tijeras gigantes (porque han decidido cortarse el pelo...) (sí sí).
Pues... visualizo una colleja.



La educación con respeto, con apego, positiva, llámalo como quieras, debería aplicarse mucho más en esta sociedad, aún es demasiado común ver a padres que no dudan en descalificar a sus hijos, incluso llegan a insultarles y/o pegarles. Muchos consideran aún al niño como un ser inferior un poco estúpido o simplemente reproducen consciente o inconscientemente el tipo de educación que recibieron.

Pero una cosa es educar con respeto, y otra muy diferente es pasar de educar. No importa que lo hagas por convicción, por ignorancia o por pasotismo, las consecuencias sobre los niños pueden ser devastadoras, desde hacerse mucho daño de pequeño (que con suerte se soluciona con una visita al hospital) a crecer sin ser capaz de asumir responsabilidades, sin capacidad de esforzarse, sin  demostrar respeto a los demás, con mucha inseguridad y así, no se puede ser feliz.

Dale amor incondicional a tu hijo, pero no te olvides de ponerle limites en su camino, que sino lo estás haciendo conducir por una carretera sin vallas de seguridad, y eso, es muy peligroso (y me da muchas ganas de meter collejas.).

Y tú, ¿también te cruzas con ese tipo de padres?

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